Glenda Marlene Reyes Pérez fue condenada a 25 años de prisión por el Tribunal Segundo de Sentencia de Sonsonate, esta semana, tras encontrarla culpable del homicidio agravado en perjuicio de su hijastro de tres años de edad.
Los hechos que le atribuyeron a la mujer ocurrieron la noche del 3 de enero, cuando regresaba junto a su compañero de vida a su vivienda en la colonia Espíritu Santo, en Sonsonate, al occidente del país, luego de departir en las fiestas patronales de la cabecera departamental.
Ambos comenzaron a discutir y en represalia contra el hombre, la mujer tomó a su hijastro de apenas tres años de edad, comenzó a estrangularlo y golpearlo contra el suelo, según la acusación fiscal.
El padre del menor lo llevó al hospital donde permaneció durante 16 días hasta que falleció a consecuencia de los múltiples traumas. La mujer fue detenida al día siguiente.
Condenan a 12 años a extorsionista que se hacía pasar por vendedor de cocteles

El Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador condenó a Noé de Jesús Bonilla Orellana a 12 años de prisión por el delito de extorsión.
Bonilla Orellana exigió a una persona en la colonia Cimas II, de San Salvador, la suma de $50 a cambio de no atentar contra su vida y la de su familia.
La ofendida entregó el dinero al extorsionista y posteriormente acudió a la Policía Nacional Civil a denunciarlo. Agentes policiales identificaron al imputado y procedieron a un registro corporal, encontrándole $20 de los $50 que horas antes le había entregado la víctima.
Con esa prueba se lo llevaron a bartolinas policiales donde continuaron el proceso de acusación en su contra. “El delito se dio en el lugar –de residencia de la víctima- llegó a solicitar la extorsión en horas de la mañana y por la tarde un equipo antiextorsión lo intervino, encontrándole $20”, dijo el fiscal.
Un juez del Tribunal Segundo de Sentencia basado en el testimonio de la víctima, el dinero marcado que le fue incautado y otras evidencias, emitió su veredicto condenatorio.
De acuerdo con la investigación, Bonilla Orellana tenía una forma peculiar de operar, se hacía pasar como vendedor de cocteles en los diferentes pasajes y calles de la colonia las Cimas en San Salvador, no solo para ganarse la vida, sino para identificar a quienes podía extorsionar.



