Fuente: El Salvador
En 2017, debido a la situación económica que enfrentaba, Jaime Eduardo Ángel, que actualmente tiene 48 años, emprendió su negocio de charamuscas de diferentes sabores, incluso con licores.
Ángel es originario de La Libertad, pero a los seis años sus padres se lo llevaron a la ciudad de San Miguel, en donde vivió su niñez y adolescencia, y formó su familia.
Él se dedicaba a brindar servicios de karaoke en fiestas, pero en ese año perdió a un cliente muy importante, por lo que comenzó la venta del postre salvadoreño y lo convirtió en charamuscas “gourmet”.

“Decidimos venderlas, pero diferentes y afortunadamente, por fabricación, un lote salió muy simple y decidimos ponerle otros ingredientes. Primero nació el puré de charamuscas, que es el Charamash”, contó el emprendedor.
Añadió que fue ahí cuando tomó la decisión de agregar otras salsas y hacer dulces, saladas y hasta con licor.
“Tenemos más de 35 charamuscas desarrolladas. Las principales son la Charamash, que es una combinación de mangoneada; la otra es la Charalujo, que es helado de vainilla, con galleta oreo y botonetas; y está la Charanuta, es la versión de una minuta, con jalea de piña”, detalló el emprendedor.
Asimismo, dijo que sus dos hijos y su esposa dependen de dicho emprendimiento, que en los últimos años ha crecido. Aseveró que ha tenido apoyo de diferentes instituciones y del Ministerio de Trabajo.



