El Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC) pidió a las autoridades nicaragüenses que busquen el diálogo con ciudadanos e instituciones, incluyendo a la Iglesia Católica, y se solidarizó con los sacerdotes perseguidos por el régimen de Daniel Ortega.
Los obispos centroamericanos emitieron ayer un comunicado público de cinco puntos dirigido a la Iglesia de Nicaragua, tres semanas después del operativo militar en la parroquia Santo Cristo de las Colinas en Managua. Las autoridades nicaragüenses han arreciado su persecución a los líderes católicos que piden la liberación de los presos políticos.
En el documento, los obispos piden a las autoridades «civiles y militares» que busquen el diálogo para la convivencia armónica entre ciudadanos e instituciones.
Exhortamos a las autoridades civiles y militares a buscar y encontrar caminos de diálogo que posibiliten la convivencia armónica entre los ciudadanos y las instituciones que conforman el entramado de dicha sociedad, entre ellas la Iglesia que a lo largo de cinco siglos ha velado con amor por dicho pueblo».
Los obispos también se solidarizaron con la Iglesia Católica de Nicaragua, que sufre la persecución en contra de Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y encargado de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN); y del presbítero Harving Padilla.
Álvarez ha criticado anteriormente la represión, el encarcelamiento de opositores y cuestionado las ambiciones de poder del clan Ortega-Murillo.
Expresamos nuestra solidaridad con todos los obispos, sacerdotes, comunidades religiosas y laicos de ese país hermano que afanosamente trabajan por la Viña del Señor… De manera especial, nos solidarizamos con Monseñor Rolando Álvarez, Obispo… y con el presbítero Harving Padilla… quienes sufren la vulneración de su derecho a la seguridad y libertad plena».
El documento, firmado por el Arzobispo de San Salvador y presidente de la SEDAC, José Luis Escobar Alas y el secretario general, el cardenal Gregorio Rosa Chávez; también cita a religiosos que fueron martirizados en Nicaragua, como Antonio de Valdivieso, asesinado por el gobierno colonial en 1550.
Obispos de la Conferencia Episcopal de El Salvador también se solidarizó con la Iglesia Católica de Nicaragua el pasado 5 de junio, y expresaron su preocupación por la seguridad de los sacerdotes perseguidos por el régimen.
Acusados por el gobierno
Ortega ha acusado reiterada y públicamente a los obispos de «golpistas» por refugiar en sus templos a manifestantes que huían o que fueron heridos durante la represión a las protestas que estallaron contra el gobierno en 2018.
Desde entonces las relaciones entre el gobierno y la Iglesia son tensas.
Los jerarcas católicos también intentaron sin éxito mediar en un diálogo entre el gobierno y la oposición después de aquella crisis, y trasladaron a Ortega la propuesta opositora de adelantar las elecciones para recortar su periodo de gobierno.



